Sentir el periodismo es fascinante.
La radio es mágica, porque se da una relación insospechada; uno cree que quien habla es siempre el mismo, y en realidad quien habla es percibido de forma distinta por cada persona que lo escucha. Y es fascinante la creatividad con la que puedes teñir una crónica de diario con matices literarias. Y es fascinante también la exactitud que requiere el aire, al expresarse frente a una cámara de TV. Llevo más de diez años haciendo periodismo, y siento que este camino recién comienza…
¿Me acompañas?