El artillero de Racing es el futbolista más codiciado de la liga argentina. Su inminente convocatoria a la selección y cómo vive el jugador de moda.
Parece una siesta calma en Avellaneda, y un puñado de pibes que viste alguna prenda de Racing alborota la calle con ese espíritu lúdico propio de la niñez, pateando cualquier cosa como si fuera una pelota…
P-¿Qué recuerdo tenés de tu infancia?
R-“Siempre andaba por Bahía Blanca con la camiseta de algún jugador. Un día con la de Racing, otro con la de Boca, Banfield, Tigre…Coleccionaba camisetas de muchos clubes y llevaba la pelota a la escuela. Soñaba ser jugador de fútbol”.
P-¿Extrañás algo de tu barrio?
R-“Con mi hermano nos hicimos una canchita poniendo palos como arcos, y sabíamos que si caía una piedra en el techo de mi casa eran los pibes que nos llamaban para jugar. Ese tipo de cosas siento que acá no se viven”.
P-¿Sufriste alguna carencia, pasaste necesidades?
R-“Nací en un lugar humilde. La hemos pasado mal con mi familia y por eso el presente que me toca vivir hoy se disfruta el doble. Mi papá es enfermero y mi mamá empleada doméstica, estoy muy agradecido porque ellos siempre la pelearon para que no me faltara nada y me formaron como persona”.
P-Apenas tenés 20 años y en cada partido la gente te ovaciona, se enrojece las palmas al aplaudir tus jugadas, ¿cómo gestionás esta incipiente idolatría?
R-“Cuando me veo en la tapa de los diarios, o salgo a comer y la gente me viene a saludar o me reconoce en la calle me sorprendo, después caigo, es la realidad y es una sensación increíble, es muy lindo que me pase esto en un club grande como Racing”.
P-¿En tu vida diaria, fuera del fútbol qué hacés?
R-“Trato de estar en casa, juntarme con amigos y compartir tiempo con mis representantes. Me apoyo en ellos porque en el día a día me ayudan un montón. Cuando me voy a dormir me pongo a pensar en todo lo que me está pasando y lo que puede llegar a pasar. Se dio todo rápido. Cuando la hinchada me ovacionó, a mis viejos se les escapó una lagrima. Mi familia y mi gente de siempre saben cuánto la peleé para estar acá”.
P-Claudio Úbeda (fue su técnico en la sub 20) contó que durante un viaje que compartió con entrenadores de las divisiones formativas de Alemania descubrió que a los chicos los hacían estudiar porque sostienen que un futbolista más formado intelectualmente estará capacitado para tomar mejores decisiones en momentos clave. ¿El fútbol se modernizó de tal manera que debemos comenzar a tomar en cuenta estos detalles?
R- “Puede ser, yo tengo contacto con Claudio, que también es allegado al club, y algo de esto me comentó. No te digo que leo diariamente, ja, pero para seguir aprendiendo y variar un poco trato de leer algún libro durante la semana, en mis ratos libre. Seguro que todo suma”.
P-¿Dónde viste las finales del Mundial y las dos Copas América?
R-“Dos las vi en la pensión y una en mi casa de Bahía Blanca. Fue duro verla perder porque lo que sienten los hinchas por nosotros es lo mismo que sentimos nosotros por la selección. Es nuestro país. Tocó perderlas, pero es muy difícil llegar a esa instancia y por eso, aunque la gente no lo entienda, nosotros que estamos de este lado valoramos haber llegado a tres finales seguidas, porque eso deja bien parado al futbol argentino, que siempre está en los primeros puestos».
Lautaro Martínez sufrió hace un tiempo la rotura del quinto metatarsiano de un pie y debió estar parado algunos meses. Para un deportista lesionarse puede resultar traumático, llega la retracción libidinal, es decir la lesión física también se aloja en la psiquis produciendo un desequilibrio orgánico. Un trascendido indica que cuando Martínez estuvo alejado de las canchas por lesión, fue justo cuando Jorge Sampaoli decidió tenerlo en consideración para la selección. A partir de ahí comenzó a seguirlo con lupa.
P-Ahora que tu condición física está plena, ¿hiciste alguna promesa si vas al mundial?
R-“Nada especial. Me prometo a mí mismo superarme día a día. Eso me va a llevar a tener una oportunidad. Estoy al 100%, me alimento y descanso bien. Mi físico está exigido al máximo, me siento fuerte, ahora mayormente estamos trabajando para pulir detalles y marcar la diferencia”.
P-¿Cómo te tratan los defensores rivales, te guapean?
R-“Sí!, cuando me marcan me putean, el fútbol argentino es durísimo y a veces me quejo cuando me pegan, pero hay que convivir con eso. Aprendí que tengo que ir firme a disputar la pelota, sin mala intención, pero fuerte, porque se juega tan al límite que si vas flojito te pueden lastimar”.
P-¿Que vas a extrañar del futbol argentino?
R-La pasión del hincha. Es impresionante ver las canchas llenas y lo que siente cada uno por su club. En mi caso, apenas llegué a Racing y vivía en la pensión recuerdo que el primer día que fui a la pileta, hablando con la gente ya me hacían sentir el fanatismo que sienten por el club».
P-¿Así construiste tu identidad racinguista?
R-“Puede ser, porque yo llegué al club con 16 años, digamos que un poquito grande porque mis compañeros de esa categoría habían llegado con 11 o 12, y creo que el sentido de pertenencia lo incorporé a partir de todo lo que me brindó Racing; acá me hicieron terminar la secundaria, me daban las cuatro comidas diarias, y me encariñé con la gente del club. Me ayudaron mucho”.
Lautaro Martínez es habitualmente eje periodístico del periodismo deportivo. Asombran sus cualidades técnicas cuando al jugar de espaldas gira con naturalidad perfilándose para ambos lados, y no es un centro-atacante estático, tira diagonales de afuera hacia adentro. Emisarios de clubes europeos de primer nivel se vieron seducidos por la serenidad que muestra el crack para definir: no se atora, no tiene vértigo. Cuando un equipo no es dominante en el juego, la evaluación de sus delanteros se resume a apariciones: Lautaro no depende de que lo abastezcan, también es un atacante que sabe autogenerarse situaciones. Físicamente arrolla con su potencia, y muestra una voracidad y bravura que lo hacen ver como el futbolista argentino, de acá a cuatro años, con mayor posibilidad de desarrollo internacional.
P-¿Adaptarías algo de tu juego para competir en Europa, qué podrías mejorar?
R-“Algo a corregir es el cabezazo, para ser delantero no soy muy alto pero sin embargo me elevo bien y tengo que aprovechar eso. El posicionamiento en la cancha es relativo, tiene más que ver con los movimientos tácticos que pida el entrenador”.
Varios clubes grandes lo sondearon en los últimos mercados, pero Racing logró retenerlo (y Lautaro se quiso quedar para disputar la Copa Libertadores). Pero llegaría una oferta ineludible, la prensa especializada asegura que Inter de Milán se obsesionó con el jugador sensación: los italianos planean desembolsar una suma astronómica para contratarlo y fijarle una cláusula de salida de 120 millones de euros a su ficha.
P-¿Cómo analizás el fútbol europeo en relación a lo competitiva que es la liga argentina y dónde creés que es más difícil jugar?
R-“Los delanteros de la selección que juegan en Europa (le preguntamos por Kun Agüero e Higuaín) son de elite. Es meritorio lo que hacen, tienen números que asustan. Y en cuanto al futbol de acá, es muy pero muy complicado por lo parejo que es, fíjate, hay jugadores que se van y cuando vuelven les resulta complicado rendir. Este fútbol es bravo también para los que arrancan, en mi etapa de adaptación, durante los primeros partidos, yo me preguntaba si me daba para jugar en este club”.
P-¿Creés que cierto sector del periodismo pretende imponer a Tevez en la selección cuando la opinión pública te respalda reclamando tu convocatoria?
R-“Creo que la prensa no mete jugadores en la selección. Pienso que el entrenador se va a decidir por el nivel que muestre cada uno”.
P-“Paulo Dybala confesó hace un tiempo que jugar con Messi le resultaba difícil, y de pronto resultó un sincericidio. ¿vos ya te pusiste a pensar cómo sería jugar con Leo?
R-“De pensar en ponerme la camiseta de la selección se me pone la piel de gallina. Jugar con él debe ser algo hermoso porque es el mejor del mundo y sería un orgullo compartir equipo con semejante jugador”. El Toro suspira, mira desde la profundidad de sus ojos chispeantes, y con picardía deja una frase resonante: “al lado de Messi me cansaría de hacer goles”.
Más temprano que tarde está llamado a ser el delantero estrella de los argentinos. En Racing ya lo empiezan a echar de menos, cuidan cada paso que da, lo arropan y protegen de la envidia; el crack brilla con luz propia, como los ojos de aquellos chiquilines que todavía siguen pateando la pelota en la calle, anidando el sueño de llegar a ser como Lautaro Martínez…
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