El otoño de Mascherano

La novedad táctica que planea Sampaoli es retrasar a Mascherano treinta metros: ya no será centrocampista de contención, mucho menos pasador; el flamante entrenador lo piensa como líbero.

Jorge Sampaoli enfrenta su mayor desafío profesional: promete revolucionar la selección argentina. En la primera nómina de futbolistas que conformó para su plantilla, advertimos una profunda variación en la anatomía de la lista de convocados: ausencias rimbombantes, presencias que parecían tabú.

Desde el diagrama táctico ambicionará plasmar un sistema 3-3-3-1. Compuesto en defensa por dos stoppers que sean los guardianes de una figura virgen en la selección, como para Sampaoli ya parece extinguida la línea de cuatro; en su sistema jugará con un líbero. El elegido es Javier Mascherano, quien será baja durante 6 semanas porque “sufre una lesión capsular posteroexterna en la rodilla derecha”, comunica el club Barcelona. En este sentido, el entrenador deberá ensayar este bosquejo inédito sin el propio Mascherano, recién podrá utilizarlo en este rol directamente por los puntos en las clasificatorias pensando en Rusia 2018 ante Uruguay en aquel país.

Es natural que la velocidad de un atleta se vea reducida con el paso del tiempo. En la zona defensiva tendrá limitado su campo de acción, con desplazamientos cortos y mayormente entregas de balón con respaldos, sin exponerse con envíos largos.

Mascherano es más bien un cortador de juego que un recuperador de balón.

Las estadísticas a la hora de entregar el balón en zonas delicadas del campo no le favorecen. De un tiempo a esta parte se desempeña en esta función para Barcelona, con unos 25-30 metros que lo separan de los generadores de fútbol y del eje de la zona de gestación: Sergio Busquets.

Especialista en coberturas y cierres:

Cuando sale lejos a cruzar puede quedar retratado:

Lo acompañarán zagueros centrales valientes y aguerridos, el aggiornamiento de estos tiempos exige un valor agregado a los defensas: que ofrezcan salida limpia desde atrás. Justamente el plus del que adoleció Barcelona esta temporada: que el juego florezca en la zona defensiva. 

Aunque sea un peso pesado en ese ecosistema llamado vestuario y nadie pueda objetar su compromiso y ejemplar profesionalismo, el propio Mascherano, que tiene contrato en Barcelona hasta junio de 2019 sin cláusula de ampliación, ha perdido protagonismo en el equipo. Se trata de que tenga menos injerencia en ciertas zonas sensibles del campo que reclaman más y mejores facultades con el balón.  Se avecinan sus vacaciones, tiempo conveniente para la reflexión y el descanso, oportuno para que Javier Mascherano, lastimado, regenere energías.

 

 

Los contenidos de este sitio web
esta en actualización