Según mi manera de ver el fútbol, hay jugadores buenos y muy buenos y también hay jugadores «distintos». Entre tantos partidos que uno ve, entiende que no cualquiera llega y juega en la primera de algún club, todos los que llegan a ese lugar «tienen algo», por más que nosotros no lo veamos.
Comento esto porque realmente siempre consideré a Ortigoza un jugador diferente, como se dice en el fútbol «un distinto». Tiene un potrero que ni te cuento. Y una muy linda historia de vida que humildemente creo que vale la pena ser contada.
Fuimos con el equipo de Interior Futbolero TV, programa que emite la señal TNT Sports Argentina, hasta Río Cuarto, Córdoba, donde jugará en Estudiantes de Río Cuarto hasta su retiro. Entre mates, cumbias y charlas de fútbol, compartimos un asado con su hermosa familia, con mamá Mirtha y papá Oscar, sus nenes Fede y Mateo y su compañera Luli.
Charlamos de Messi, de Riquelme, de cómo pasó de jugar en un potrero y ganar campeonatos de penales por plata hasta ser ídolo de #SanLorenzo, de sus changas y vender arriba de los trenes, de cómo manejar un vestuario y creo que la nota se resume cuando le pregunté qué era el fútbol para él y simplemente me respondió que «es todo».
Gracias crack por tu buena onda y generosidad. Esa simpleza que nos permitiste conocer en la intimidad de tu persona es la misma que te llevó a ser tan ganador adentro de una cancha.